sábado, 27 de agosto de 2011

LA LEGENDARIA BABILONIA


Los babilonios heredaron los logros técnicos de los sumerios en riego y agricultura. El mantenimiento del sistema de canales, diques, presas y depósitos construidos por sus predecesores necesitaba de un considerable conocimiento y habilidad de ingeniería. La preparación de mapas, informes y proyectos implicaban la utilización de instrumentos de nivelación y jalones de medición. Con fines matemáticos y aritméticos, utilizaban el sistema sexagesimal sumerio de numeración, que se caracterizaba por un útil dispositivo denominado notación lugar-valor que se parece al actual sistema decimal. Continuaron utilizándose las medidas de longitud, área, capacidad y peso normalizadas anteriormente por los sumerios. La agricultura era una ocupación complicada y metódica que necesitaba previsión, diligencia y destreza. Un documento escrito en sumerio, aunque utilizado como libro de texto en las escuelas babilónicas, resulta ser un verdadero almanaque del agricultor, y registra una serie de instrucciones y direcciones para guiar las actividades de la granja, desde el riego de los campos hasta el aventamiento de los cultivos cosechados.

Los artesanos babilonios eran diestros en metalurgia, en los procesos de abatanado, blanqueo y tinte, y en la preparación de pinturas, pigmentos, cosméticos y perfumes. En el campo de la medicina, se conocía bien la cirugía y se practicaba frecuentemente, a juzgar por el Código de Hammurabi, que le dedica varios párrafos. También se desarrolló la farmacopea, aunque la única prueba importante de ello procede de una tablilla sumeria escrita algunos siglos antes del reinado de Hammurabi.

El uso de los ladrillos vidriados, policromados y pintados al esmalte fueron técnicas muy populares en la ciudad de Babilonia. Quizá los más famosos fueron los de la Puerta de Ishtar, que presentan relieves de animales y seres mitológicos sobre tonos azules. Con el tiempo se convirtieron en la característica más llamativa de la ciudad del siglo VII a. C., cuando el uso de cerámica vidriada para recubrir los exteriores de los edificios se convirtió en algo común.

La técnica es más antigua y había sido empleada por los casitas hacia el año 2000 a. C. y en Asiria, aunque no tan ampliamente. Ya Sargón II (siglo VIII a. C.) había decorado tres puertas de las murallas de Dur Sharrukin con relieves y ladrillos vidriados.

En general, debido a la lejanía de las canteras, el material más utilizado en la Babilonia de Nabucodonosor II fue el adobe (ladrillo cocido), con el que se construyeron la mayoría de los edificios, incluido el zigurat Etemenanki. Esto revirtió en una arquitectura pesada de muros de carga y escasas luces
Hasta que los alemanes comenzaron a excavar Babilonia en el siglo XIX, ésta era una ciudad brumosa, casi mitológica, que en la cultura occidental servía de alegoría de la lujuria por influencia de algunos historiadores griegos y romanos, y aun de la maldad por influencia de la Biblia. En el Nuevo Testamento la huella de Babilonia es tan fuerte que su nombre se utiliza para nominar a cualquier ciudad grande y poderosa.

Babilonia es una leyenda que aún resuena en nuestro tiempo, a pesar de que en el año 639 a. C. ya había perdido su imperio, y que hace siglos que fue abandonada. Largamente mencionada en el Libro de Isaías y en el Apocalipsis, Babilonia fue identificada como fuente de lascivia y soberbia, llegando a ser descrita como «la madre de las rameras». No obstante, Babilonia brilló mucho tiempo por su alto nivel cultural, que se mantuvo vivo mientras fue parte de Asiria. El mito de su belleza y de su poder, labrado desde Hammurabi, llegó a oídos de Alejandro Magno, donde residió durante un tiempo y donde murió.
Actualmente sus ruinas, parcialmente reconstruidas por Saddam Hussein a finales del siglo XX, se encuentran en la provincia iraquí de Babil, 110 km al sur de Bagdad.

Wikipedia.

2 comentarios:

  1. Ma ha encantado ver un arco en la foto de las ruinas. Yo creía que el arco era de origen exclusivamente etrusco y romano, pero no, parece ser que en Mesopotamia ya se conocía. Y los ladrillos tan bien "amarrados", como en la actualidad. A no ser que esa parte pertenezca a lo reconstruido por Hasan Hussein.

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