miércoles, 2 de febrero de 2011

MURO DE LAS LAMENTACIONES

Muchas veces vemos a los judíos rezando frente a un viejo muro en la ciudad de Jerusalén. Ellos lo llaman Kotel Maaraví o muro occidental. Se trata de una pared de 18 metros de altura y varias decenas de longitud, que según ellos es el único resto del templo de Jerusalén. En realidad, parece que formaba parte del muro exterior que rodeaba el propio templo.

De acuerdo con la historia, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones). Los judíos, sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío. Los judíos han rezado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas, que sería el más sagrado de todos. En todo caso, las oraciones hebraicas frente al muro no se limitan a las lamentaciones. Se lee el libro de los Salmos y se realizan ceremonias de Bar Mitzva. Alabanzas y peticiones (orales y escritas) son comunes y continuas.

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