lunes, 25 de abril de 2011

LA GUERRA DEL GOLFO


La guerra del Golfo, que comenzó en enero de 1.991, entre Estados Unidos y sus aliados contra Iraq provocó uno de los mayores desastres ecológicos del siglo XX. Al iniciarse la guerra, se advirtió que el incendio de pozos petrolíferos podía provocar grandes nubes que afectarían a grandes zonas. En Oriente Medio fueron frecuentes las lluvias negras que mataron la vegetación y contaminaron las aguas. Se calculó que la magnitud del derrame de petróleo sobre las aguas del golfo Pérsico fue de diez a doce veces mayor que el desastre ocurrido un par de años antes frente a las costas de Alaska, cuando el petrolero Exxon Valdez volcó al mar 11 millones de barriles de crudo.
Pero lo peor fue que el desastre del Golfo no fue un accidente, sino el resultado de la acción deliberada del hombre. La gigantesca capa de petróleo, que tenía una extensión de 50 kilómetros de largo por 11 de ancho, mató por asfixia a gran parte de la cadena alimentaria, desde los peces hasta las algas. Las zonas afectadas eran lugares de desove de gran cantidad de peces, crustáceos y mejillones. El petróleo contaminó los arrecifes de coral, con sus numerosas colonias de delfines, tortugas y focas. También afectó a millones de aves migratorias que llegaban a esta región desde el norte de Rusia, Siberia y Asia central, que suelen realizar una escala en su ruta migratoria en esas aguas. Otro problema fue la escasa profundidad del mar (25 metros por término medio), lo que determinó que la renovación del agua se produjera con lentitud. En esta zona, el mar está prácticamente cerrado y con escasas corrientes exteriores.

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