viernes, 29 de abril de 2011

NAPOLEÓN EN SANTA ELENA


Desde su llegada a Santa Elena, Napoleón comenzó una campaña para convencer a Europa de que sufría un trato cruel por parte de los ingleses. Pero la situación era bien diferente.

Napoleón disponía de una vivienda, (Longwood House), con veintitrés habitaciones, donde vivían cincuenta y seis personas entregadas a su servicio, entre ellas, cuatro jardineros.
Cuando el ex emperador lo deseaba, daba paseos o realizaba excursiones a caballo o en coche, con enganche de seis caballos, y dos cocheros
En las cuadras estaban algunos de los mejores ejemplares de Santa Elena, como lo demuestra el hecho de que enviara uno a competir y ganara la carrera que había organizado el gobernador de la isla.
Entre otros lujos instaló en su casa una sala de billar. Entre otros lujos, disfrutó de una máquina neumática para hacer hielo, una maravilla de la época.
Ornaba la mesa el servicio imperial de plata con las águilas y la vajilla de Sévres que tenía pintadas las victorias del emperador.

Los gastos de la casa de Napoleón suponían a los ingleses 12.000 libras anuales. En 1.815 hicieron un intento de que estos gastos no superaran las 8.000 libras, lo que hizo menguar el lucimiento de Napoleón.
Al poco tiempo, uno de los criados del ex emperador apareció en el puerto de Jamestown, capital de la isla, con un carro cargado de bultos, para la venta pública de la plata de su señor, la que habían machacado a martillazos las águilas imperiales, iniciales y otros distintivos. Vendió 30 k. de plata por peso.

Napoleón consiguió su propósito. La noticia de la venta del servicio de plata llegó a Europa y contribuyó a forjar una falsa idea sobre la penuria de su cautiverio.

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